
las 2 pastas térmicas que uso siempre y recomiendo
Aquí te comparto las pastas térmicas que realmente merecen la pena
La pasta térmica es la encargada de mejorar el contacto entre el procesador y el disipador, rellenando las pequeñas imperfecciones de ambas superficies para facilitar la transferencia de calor.
En esta sección encontrarás pastas térmicas que he probado y considero recomendables, teniendo en cuenta rendimiento, facilidad de aplicación, durabilidad y relación calidad-precio. No siempre necesitas la pasta más cara ni la que promete cifras espectaculares de conductividad.
La clave está en elegir un compuesto adecuado para tu uso, aplicarlo correctamente y combinarlo con un buen sistema de refrigeración. Una buena pasta térmica no hace milagros, pero sí puede marcar la diferencia entre un montaje correcto y temperaturas innecesariamente altas.

Artic MX-4
La ARCTIC MX-4 es una de las pastas térmicas más equilibradas para usar en CPU, especialmente si buscas una aplicación sencilla y segura. Tiene una viscosidad muy cómoda, suficientemente densa para quedarse bien repartida sobre el IHS sin escurrirse, pero sin resultar difícil de extender.
Su compuesto basado en micropartículas de carbono está diseñado para mejorar la transferencia de calor entre el procesador y el disipador, y además no es eléctricamente conductivo, por lo que reduce el riesgo en caso de aplicar algo más de cantidad de la necesaria.
Es una pasta especialmente recomendable para procesadores Intel y AMD, montajes gaming, equipos de trabajo y mantenimientos periódicos, ofreciendo una combinación muy buena de rendimiento, durabilidad, facilidad de uso y precio.
La recomiendo especialmente para CPU por su buena viscosidad, aplicación limpia y comportamiento estable a largo plazo.

Artic MX-6
La ARCTIC MX-6 es una pasta térmica especialmente interesante para GPU, consolas y aplicaciones con contacto directo sobre el chip, donde interesa que el compuesto se adapte muy bien a la superficie y rellene con facilidad las pequeñas imperfecciones.
Frente a compuestos más densos, la MX-6 tiene una consistencia que facilita una capa fina y uniforme, algo muy útil cuando trabajamos sobre un die de GPU. Esa mejor adaptación puede favorecer el contacto entre el chip y el disipador y, con ello, una transferencia térmica más eficiente.
Además, es no conductiva y no capacitiva, por lo que resulta segura para trabajar alrededor de componentes electrónicos sensibles. También está pensada para mantener sus propiedades durante largos periodos, evitando tener que desmontar la gráfica constantemente para sustituirla.
La recomiendo especialmente para mantenimiento de tarjetas gráficas, portátiles, consolas y otros dispositivos donde el disipador trabaja directamente sobre el chip, siempre aplicando la cantidad justa y asegurando una presión uniforme al cerrar el sistema de refrigeración.