¿Qué pasta térmica elegir?

REFRIGERACIÓN POR AIRE: EFICAZ, FIABLE Y SIN COMPLICACIONES

Los disipadores por aire siguen siendo una de las mejores opciones para mantener el procesador a buenas temperaturas con bajo mantenimiento, buen nivel de ruido y una excelente relación calidad-precio. En esta sección encontrarás modelos compatibles con Intel y AMD, pensados para diferentes consumos, tamaños de caja y presupuestos.

La clave no está en comprar el disipador más grande, sino en elegir uno que encaje bien con tu CPU, socket, RAM y torre, ofreciendo la refrigeración que realmente necesitas sin gastar de más.

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Thermalright Peerless

El Thermalright Peerless Assassin 120 es uno de los disipadores por aire con mejor relación calidad-precio para montar un PC potente sin recurrir a refrigeración líquida. Utiliza un diseño de doble torre, 6 heatpipes y dos ventiladores PWM de 120 mm, ofreciendo una capacidad de disipación muy alta para su precio.

Es compatible con una amplia variedad de plataformas Intel y AMD, incluyendo sockets actuales como AM4, AM5 y LGA 1700, además de varias generaciones anteriores. Su enfoque está claramente en conseguir buenas temperaturas, bajo ruido y gran estabilidad incluso con procesadores exigentes.

Por unos 40-45 €, es una opción especialmente interesante para equipos gaming y de productividad de gama media-alta, siempre comprobando antes que la torre tenga espacio suficiente para su altura y que no exista conflicto con módulos de RAM demasiado altos.

Lo recomiendo si buscas rendimiento térmico serio, fiabilidad y una excelente relación calidad-precio sin pagar el sobrecoste de una líquida.

Thermalright TR

El Thermalright con pantalla digital es un disipador de doble torre pensado para procesadores exigentes que buscan buenas temperaturas sin recurrir a refrigeración líquida. Su diseño combina 6 heatpipes de cobre, doble ventilador PWM y una gran superficie de disipación, ofreciendo un rendimiento térmico muy sólido incluso en cargas prolongadas.

Uno de sus puntos diferenciales es la pantalla digital superior, desde la que puedes consultar datos como la temperatura y la carga del procesador, aportando además un acabado mucho más premium al equipo. Con unos 165 mm de altura, conviene comprobar previamente el espacio disponible en la torre.

También ofrece una amplia compatibilidad con plataformas Intel y AMD, por lo que es una opción muy interesante para equipos gaming, productividad y estaciones de trabajo que buscan potencia de refrigeración, bajo mantenimiento y una estética más cuidada.

GIGABYTE 360 Ice

La GIGABYTE GAMING 360 ICE es una refrigeración líquida AIO de 360 mm orientada a equipos gaming y de alto rendimiento que buscan combinar buenas temperaturas, estética premium y una instalación limpia.

Cuenta con radiador de 360 mm, tres ventiladores ARGB de 120 mm y control PWM, permitiendo ajustar automáticamente la velocidad de ventiladores y bomba según la carga del procesador. Su diseño en color blanco, junto con la iluminación sincronizable y la tapa superior magnética con iluminación, encaja especialmente bien en montajes donde también importa la estética.

Los tubos utilizan un recubrimiento pensado para mejorar la durabilidad del circuito y reducir la pérdida de refrigerante con el paso del tiempo. Además, su formato de 360 mm proporciona una gran superficie de disipación, por lo que es una opción adecuada para procesadores potentes, gaming, edición, renderizado y cargas prolongadas.

La recomendaría para equipos de gama media-alta y alta que dispongan de espacio para un radiador de 360 mm y busquen una AIO potente, vistosa y con buena relación entre rendimiento y precio.

lo que necesitas saber

La refrigeración por aire sigue siendo una de las formas más fiables, sencillas y rentables de mantener un procesador a buenas temperaturas. Un buen disipador puede ofrecer un rendimiento térmico excelente durante años, con muy poco mantenimiento y sin las bombas, tubos o líquido que encontramos en una refrigeración AIO.

Su funcionamiento es relativamente sencillo: una base metálica recoge el calor generado por el procesador, los heatpipes lo transportan hacia un bloque de aletas de aluminio y uno o varios ventiladores expulsan ese calor hacia el interior de la torre, donde el flujo de aire del chasis se encarga de sacarlo al exterior.

Las principales ventajas de la refrigeración por aire

Una de sus mayores virtudes es la fiabilidad. En un disipador convencional prácticamente la única pieza mecánica que puede desgastarse es el ventilador. Si después de años falla, normalmente puede sustituirse fácilmente sin cambiar todo el disipador.

También requieren muy poco mantenimiento. No hay líquido, bomba ni circuito cerrado que pueda degradarse con el tiempo. Basta con mantener las aletas y ventiladores razonablemente limpios y renovar la pasta térmica cuando sea necesario.

Otra ventaja importante es el precio. Actualmente existen disipadores de 30, 40 o 50 euros capaces de refrigerar procesadores bastante potentes. En muchos equipos, gastar mucho más en una refrigeración líquida no supone una mejora proporcional en rendimiento real.

Además, los buenos disipadores por aire pueden trabajar con niveles de ruido muy bajos, especialmente utilizando ventiladores PWM correctamente configurados desde la BIOS.

No necesitas el disipador más grande

Un error habitual es pensar que cuanto mayor sea el disipador, mejor será automáticamente.

La elección debe hacerse en función del procesador, su consumo real y el uso que vas a darle. Un Ryzen 5, Core 5 o procesador equivalente normalmente no necesita el mismo sistema de refrigeración que una CPU de gama alta trabajando durante horas al 100 %.

Un disipador excesivamente grande puede añadir coste, peso y problemas de compatibilidad sin aportar una mejora relevante.

TDP no cuenta toda la historia

El TDP puede servir como referencia, pero no debería utilizarse como único criterio para elegir un disipador.

Dos procesadores con cifras similares pueden comportarse de manera muy diferente dependiendo de sus límites de potencia, voltaje, frecuencia turbo, arquitectura y configuración de BIOS. Además, algunos fabricantes de disipadores utilizan cifras de capacidad térmica que no siempre son directamente comparables.

Por eso es más útil consultar pruebas reales de temperatura y ruido con procesadores similares al nuestro.

Comprueba siempre el socket

Antes de comprar cualquier disipador debes asegurarte de que incluye el sistema de montaje correspondiente a tu plataforma.

En AMD encontramos actualmente sockets como AM4 y AM5, mientras que en Intel existen varias generaciones con sistemas de montaje diferentes.

Que un disipador sea físicamente capaz de refrigerar un procesador no significa necesariamente que incluya los anclajes necesarios para instalarlo.

La altura del disipador importa

Cada torre especifica una altura máxima de disipador de CPU.

Si tu caja admite, por ejemplo, disipadores de hasta 160 mm y compras uno de 165 mm, probablemente no podrás cerrar el panel lateral.

Este es uno de los datos que siempre recomiendo comprobar antes de realizar la compra.

Cuidado con la memoria RAM

Los disipadores grandes, especialmente los modelos de doble torre, pueden quedar parcialmente encima de los módulos de memoria.

Si utilizas RAM con disipadores muy altos o iluminación RGB, el ventilador delantero podría chocar con ella y obligarte a colocarlo más arriba. Esto aumenta la altura total del conjunto y puede generar problemas adicionales con la torre.

Si vas a montar un disipador grande, comprueba siempre la altura libre para la RAM.

Una torre bien ventilada es igual de importante

Puedes instalar uno de los mejores disipadores del mercado y obtener temperaturas mediocres si la torre no recibe aire fresco.

El disipador mueve el calor del procesador hacia el aire que lo rodea, pero ese aire caliente tiene que abandonar el chasis.

Una configuración sencilla y efectiva suele incluir ventiladores frontales introduciendo aire y uno o varios ventiladores traseros o superiores expulsándolo.

Por eso siempre considero la refrigeración del procesador y el airflow de la caja como partes del mismo sistema.

Una torre o dos torres

Los disipadores de torre única suelen ser más compactos, baratos y fáciles de instalar. Son una excelente opción para procesadores de consumo moderado y equipos donde queremos evitar problemas de espacio.

Los modelos de doble torre incorporan mucha más superficie de aluminio y normalmente uno o dos ventiladores. Están orientados a procesadores más exigentes y pueden acercarse bastante al rendimiento térmico de algunas refrigeraciones líquidas AIO.

La contrapartida es evidente: ocupan más espacio, pesan más y debemos prestar especial atención a RAM, placa base y dimensiones de la caja.

Heatpipes y ventiladores

Los heatpipes son los tubos que transportan el calor desde la base hasta las aletas del disipador. Tener más heatpipes puede ayudar, pero el número por sí solo tampoco determina la calidad del disipador.

Importan también su diámetro, distribución, contacto con la base, superficie de aletas y diseño general.

Con los ventiladores sucede algo similar. No debemos fijarnos únicamente en las RPM. La presión estática, el flujo de aire, el diseño de las aspas, los rodamientos y el ruido generado son igualmente importantes.

PWM: algo que recomiendo siempre

Siempre que sea posible, recomiendo utilizar ventiladores PWM de 4 pines.

Permiten que la placa base ajuste automáticamente su velocidad dependiendo de la temperatura del procesador. Así podemos mantener el PC prácticamente silencioso en reposo y aumentar la refrigeración únicamente cuando sea necesario.

Una buena curva de ventiladores en BIOS puede mejorar muchísimo la experiencia de uso.

Pasta térmica

La pasta térmica rellena las pequeñas imperfecciones existentes entre el procesador y la base del disipador para mejorar la transferencia de calor.

No necesitas utilizar cantidades enormes. Una aplicación correcta y una presión uniforme del disipador son mucho más importantes.

Tampoco recomiendo obsesionarse con cambiarla constantemente. Una pasta térmica de calidad puede funcionar correctamente durante años.

¿Aire o refrigeración líquida?

La refrigeración líquida AIO tiene ventajas. Puede ofrecer más capacidad térmica en determinados escenarios, facilita dejar libre la zona alrededor del socket y puede ser interesante para procesadores de consumo muy elevado.

Pero no es automáticamente mejor para todos los equipos.

Un buen disipador por aire ofrece menos puntos de fallo, menor mantenimiento y una vida útil potencialmente mucho mayor. Tampoco existe una bomba funcionando continuamente y, en caso de avería del ventilador, sustituirlo suele ser económico y sencillo.

Para una gran cantidad de PCs gaming, productividad y uso doméstico, un buen disipador por aire es todo lo que necesitas.

Qué comprobar antes de comprar

Antes de elegir uno, revisa siempre compatibilidad con el socket, altura máxima admitida por la torre, espacio disponible para la RAM, consumo del procesador, número y tamaño de ventiladores, nivel de ruido y orientación del flujo de aire.

Y sobre todo, no elijas únicamente por RGB, tamaño o cifras de marketing. El mejor disipador no es necesariamente el más caro: es el que mantiene tu procesador dentro de buenas temperaturas, con un nivel de ruido razonable y sin crear problemas de compatibilidad en tu equipo.

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